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Ana María Fuster y sus ingenios en una sociedad de carnaval

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Paul Verlaine, intentaba detener a Arthur Rimbaud en uno de sus últimos ritos de irreverencia: orinarse sobre una mesa repleta de comensales dentro de un restaurante vastísimo de lujos, buenas lámparas, y el maquillaje sonoro de las últimas ventosidades de la moda. Paul Verlaine, poeta sublime, intentaba-sin éxito-persuadir a Arthur Rimbaud, poeta genio e infernal, manifestar su repudio a la burguesía y sus clasismos. El acto, fue de escándalo ¿Arthur? Feliz con el tránsito vital y cenagoso que, mucho tiempo después hiciera la costura de su leyenda. Se pudo concluir que ya, en el poeta existía y sigue existiendo la protesta contra una sociedad de carnaval; ¿acaso Jean Genet no lo sostuvo una vez más con su puntilloso y magnífico teatro? Hasta me atrevo a mencionar a Federico García Lorca en la magistral “La casa de Bernarda Alba’’ donde en la matriz de sus personajes podemos vislumbrar incluso la victimización hasta en la línea de caótica sentencia: ‘’Silencio, a callar he dicho, nos hundiremos en un mar de llanto’’ recogiendo en estas líneas a una sociedad en falsedad y presunción moral donde la verdad descansa en un amasijo de máscaras irresolutas, incoloras, nombradas en suprema hipocresía. La sociedad fue y es un carnaval, de sangre, de amargura, de posturas rancias, en fin, el espejo oscuro del hombre.

¿Somos figuras de carnaval en el estado insomne de no revelarnos? ¿Se vive enmascarado? ¿Es vital a nuestra esencia seguirnos inútiles al patrón de la carroza que nos invita a mentirnos? Aquí el escritor, desde su bambalina entusiasta tira las brasas del telón y nos invita a reflexionar, en la corriente de sus letras, sus palabras, su hondero transformista. Ana María Fuster es poeta y narradora; ella es la escritora en signo del descubrimiento, en signo del mensaje urgentísimo del ser en su gran sombrilla de circunstancias. Ella, es escritora de trabajo y compromiso. Desde su primer libro “Verdades Caprichosas” se nos muestra una escritora en trayectoria. Sus temas, desde lo contemplativo, a lo gótico y tras de sí siempre un elemento seductor y de sorpresa, la hacen dueña de una diversidad cimentada en la autenticidad y en el testimonio del escritor en su mundo, inframundo, y trasmundo, brindando unas letras brillantes de profundidad y aviso.

Me atreví, en lo largo ya de una década y media de colaboraciones y de cofradía, entrevistarla; quise buscar, al menos en estas palabras acercarme al ingenio de esta gran mujer y creadora; un ingenio que no termina, que se hace lección y equilibrio a nuevas generaciones de poetas y escritores, donde ella, Ana María, en su humanidad y entrega, apoya y colabora.

He aquí, las fórmulas del ingenio:

1. ¿Cómo ves el rol del escritor como agente de cambio frente a un país en suspenso hacia el futuro? ¿Es el escritor en su naturaleza un agente catalítico?

El escritor es un artista, crea arte con la palabra, sus significados (los “académicos” y los creativos, y sus sonidos. Con la poesía, la narrativa, el teatro, tocamos, acariciamos y hasta jamaqueamos al lector o espectador, a sentir, a pensar, a llorar, gritar, a seducirlos. En ese sentido, hay cierto deseo, urgencia o expectativas de cambio. Transmitir arte, crear belleza, inventar sueños, mundos, vidas… siempre conlleva un acto de denuncia ante la apatía de quedarse quieto. La literatura es un trabajo de mente y el corazón a través de la palabra para construir historias, sensaciones, sentimientos. Ese es el rol o la vocación del escritor. Es igualmente válido que haga reír o llorar, o mantener a uno sin respirar hasta acabar el libro, la obra. El escritor retrata el mundo exterior e interior a través de la palabra. Es un balance entre entretener y meditar; analizar y reconstruir otra realidad (sea posible o no); abrir los ojos y vernos a nosotros mismos y al otro.

Para lograr que una denuncia fiera, además tenemos el ensayo social, político, antropológico, el periodismo, la protesta en voz, en cuerpo, en acción tangible y provocadora, salir a la calle y sudar, hablar y escuchar. Palabra y acción. Somos seres sociales, somos seres políticos. Los escritores siempre han sido fundamentales en las luchas por derechos civiles, políticos, denuncias mediante la y mediante las armas, y así debe ser.

2. Memorias salvables: háblanos de tus comienzos, autores que te han marcado, lecturas inolvidables.

Memorias salvables me preguntas… Me remonto a los veranos con mis abuelos maternos en España desde finales de mayo. A escuchar a mi abuela narrarme sus historias, cuando ellos se conocieron, de la Guerra Civil española, la dictadura, la familia, su pueblo en los Pirineos. Ellos leían mucho, también mi madre. En los veranos de pequeña siempre me releía una antología muy ancha de los cuentos (versiones originales) de Andersen y otro de los hermanos Grimm, el Retrato de Dorian Grey (lo leí por primera vez a los 8 años), libros de Miguel Delibes y uno de cuentos de Ana María Matute. Además, cuando regresaba a Puerto Rico en agosto recibía postales con versos o poemas, mínimo dos veces al mes, muchas veces escritos por Hortensia (mi abuela, era poeta, pero nunca publicó). Luego en Puerto Rico en intermedia y secundaria, me llevaba los libros de mis dos hermanos –ambos mayores que yo– además ahorraba los cincuenta centavos diarios que me daba mi padre para la merienda, y cuando tenía suficiente mi madre me llevaba a Tekes en Plaza Las Américas.

Así en esa edad entre los 12 y los 16 me marcaron y los leí como demente: el teatro de René Marqués, los cuentos de Poe, las novelas de José Donoso, Ramón Sender, Luis Rafael Sánchez y García Márquez. Recuerdo cuánto lloré leyendo El coronel no tiene quien le escriba. Mi padre entró a la habitación y me pregunta, ¡Ana! ¿Qué pasó?... entre llantos desconsolada le dije, Ay, papá, el coronel y su esposa solo tienen mierda para comer… (Menos mal, que mi padre es siquiatra…). También me desesperé porque todo el mundo en el pueblo sabía que iban a matar a Santiago Nasar, menos él. ¡Ay, el Gabo!

Luego descubrí y me marcaron mucho entre los 17 y 19 años las novelas de Patrick Susking, Milán Kundera y Stephen King; los cuentistas puertorriqueños de la generación del 70 (Ana Lydia Vega, Magali García Ramis, Edgardo Sanabria Santaliz, Manuel Ramos Otero, Juan Antonio Ramos…) y finalmente la poesía de Alejandra Pizarnik… De mis 20 en adelante (que ya cumplí 49) ya te cuento otro día… Y leo mucha literatura puertorriqueña actual, en especial en los últimos 20 años narrativa y poesía.

En mis “memorias salvables” muchos colegas maravillosos a los que le debo tanto, escritores a quienes leo y admiro… Cuando comencé a publicar los primeros consejos, apoyo y que sin ellos quizá me hubiese quedado en Verdades caprichosas y de regreso al silencio, les agradezco la luz de motivarme a seguir allá para el 2001, 2002, 2003 a: Alberto Martínez Márquez, Marta Aponte Alsina, Rafah Acevedo, a ti Marioantonio, Mayda Colón, Kattia Chico, María Juliana Villafañe, Carlos Esteban Cana (a Mario Alegre, Nelson del Castillo y Elia Enid Cadilla)… el empujón a leer en público a Mairyn Cruz Bernal, Ángel Matos, Guillermo Rebollo, Juan Raúl Gonzalez “Gallego”, Amarilis Tavarez y entre otros. A los que se ha sumado escritores que siempre me dan la mano como Daniel Torres, José Cáez, David Caleb Acevedo, Leticia Ruiz Rosado, Nestor Barreto y a los que se han unido desde el 2005…

Es fundamental que también leamos literatura puertorriqueña.

3. ''Carnaval de sangre'' Sus personajes, la oscuridad, la muerte y sus patrones de deseo. Háblanos de este libro.

Carnaval de sangre es un libro de micro cuentos y cuentos cortos (ninguno pasa de la página y media o un chin más). Pretendo hacer un recorrido “carnavalesco” por nuestra sociedad externa e interna. Empleo mucho el humor negro, para reírnos de eso mismo que pretendemos ocultar, de señalar la crueldad de muchos de quienes nos rodean y la nuestra. Siempre hay, en cada una de las cuatro secciones del libro, una luz radiante o muy tenue de esperanza, de amor, de una posibilidad de salvarnos del carnaval grotesco en que vivimos. Y esa esperanza es la que nos provoca a escribir, desde la necesidad de denunciar, de amar y hasta de reírnos de nosotros mismos, de nuestro lado oscuro, para limpiar ese camino de escombros sociales, políticos, personales. Poner el dedo en la llaga y luego en la palabra. En el libro hay personajes terribles, hermosos, también leyendas, reflexiones sobre amar, sobre el insomnio y sobre el propio acto de escribir. Siempre hay poesía y ritmo en mi narrativa, pues se trata de la forma en que siento el mundo. ¿Y mi obsesión con la sangre al escribir? La sangre es vida, la sangre palpita palabras y nuevas historias, así como coágulos de rabia, traiciones, odio; fluidos calientes y orgánicos de alegría, sexo o pasión, risas, amor, y siempre la belleza de ser y crear. Disfruté mucho escribiendo este libro a modo de rompecabezas. Es un libro sobre lo que somos, lo que soñamos, desde lo grotesco a la risa, desde el miedo a la reflexión.

4. Proyectos, nuevas letras.

Siempre hablar de nuevos proyectos hace temblar las manos, la palabra y hasta el insomnio. Publico este otoño mi novela: Mariposas Negras con Isla Negra Editores, agradeciendo el apoyo fundamental del poeta y editor Carlos Roberto Gómez Beras, le debo la mayoría de mi obra publicada a Isla Negra, no solo por publicarme los libros, sino por proveerme un hogar como escritora, su calor humano y fino tino literario me hacen sentir bastante segura, dentro de las inseguridades del artista.

Mariposas negras es una novela que me tomó más de cuatro años en finalizar, porque el tema me dolía, y mi necesidad de corregir una y otra vez, salvarla del melodrama, llevarla a donde yo quería, y a su vez me veía obligada a entregarla ya al editor, porque ya era el momento de darle vida a esta criatura de la noche. Trata sobre el amor puro y joven, que lucha por morir o vivir, quizá ambas dentro de una lamentable y espantosa realidad (mundial) el abuso sexual y maltrato de menores, también trata el bullying, el discrimen por identidad sexual. Necesitaba contar esta historia, pero que no se convierta en una novela juvenil, que podría serlo, debe ser recomendada a mi entender de los 15 años en adelante, pretendo que los adultos salgamos de nuestro mundo “adulto”. Recordemos lo que sufren muchos de nuestros niños y adolescentes, de ellos se trata el futuro de este mundo (bastante jodido, por cierto). Está escrita desde la víctima ya con unos 23 años, sigue siendo joven. La trabajé como ficción también dentro del marco de lo gótico (un estilo que vengo trabajando hace muchos años en la narrativa), lo paranormal, el misterio, la locura y la poesía, como una manera de trabajar la mente atormentada de la víctima. Espero presentarla antes de acabar este año.

Además tengo en turno para publicar en primavera un poemario, Al otro lado, el puente, bajo la editorial de EDP University, gracias a la invitación, confianza y apoyo del editor Edgardo Machuca.

Después de estos dos libros, tengo decidido un retiro del mundo de las publicaciones, aun no sé si permanente, lo más probable; o una tregua por unos años.

5. Panorama de la nueva Literatura Puertorriqueña: lo que trascendemos y los que necesitamos inventar.

Contamos con excelentes escritores de todas las generaciones, estilos, métodos, visiones artísticas, sociales, antropológicas. Con el mundo de la Internet, las redes sociales, etc., es mucho más fácil publicar y distribuir, promocionar la obra, tener contacto con escritores de otros países que hace 20 años. Eso ayuda a trascender fuera de la isla, a pesar de las dificultades de movilidad, económicas, políticas. Hay que seguir estableciendo puentes artísticos, culturales, establecer debates maduros e inteligentes, alejarse disputa tribal y odios. Nadie puede negar que se escribe muy buena literatura puertorriqueña actual, de excelencia, en nuestro país… Nadie puede negar tampoco, que nuestra lamentable situación de colonia-territorio-dimensión desconocida, nos marca, nos limita, nos jode. A eso se suma que cada vez que hay un cambio de gobierno, se le retiran a gusto los fondos para el canal 6, para la Orquesta Sinfónica, a la Universidad, la editorial, la librería del ICP, el Festival de la Palabra, el Ateneo, el Festival Internacional de Poesía, las políticas públicas culturales, cuando aquí ni siquiera el gobierno tiene un verdadero interés en la calidad de la Educación, menos lo tiene en fomentar una feria internacional del libro (como en otros países, visiten por ejemplo la de República Dominicana –allí he viajado muchas veces convocada por el editor, poeta y visionario Carlos Roberto Gómez (Editorial Isla Negra) junto a escritores como Alberto Martínez Márquez, Alinaluz Santiago, Daniel Torres, Carmen Zeta, Mario Cancel, Yara Liceaga, Zuleika Pagán, Juanmanuel González, Lizza Fernanda, Carlos Vázquez Cruz, tú mismo Marioantonio y tantos otros, y los juntes allá con Pedro Antonio Valdés, Rey Andújar, Alexéi Tellerías y mucho más colegas dominicanos, que sí es un verdadero encuentro de escritores, libreros, debates, presentaciones, etc., la feria del libro de Madrid, de Perú, y tantas otras), aquí en todo caso suele ser según los municipios y el afán de escritores en realizar actividades, que por cierto logran maravillas, pero y para poder viajar a llevar su obra a otros países, esos son otros veinte pesos. Se aprende tanto en estos viajes… Entonces, los escritores no podemos quedarnos solo en el silencio tras un teclado o libretita. Se hace mucho, pero falta… construir, crear, denunciar, luchar. Ir a los barrios y barriadas, ir a las escuelas, tenemos muchas y excelentes editoriales independientes, que realizan actividades necesarias. En especial, lo más importante es seguir escribiendo. Tenemos grandes escritores talentosos, visionarios, creativos y con voces que nadie, ningún gobierno de aquí --o de allá-- los(nos) va a callar.

Con esas palabras se nos revela Ana María Fuster; el trasfondo de ese ingenio que nos lleva a la maravilla, al giro inesperado, a la zozobra provocante bajo esa imaginación, y sus posibles continentes.